Mater durante la cuarentena. Capítulo VII.

  • 06/04/20 08:00
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Mater durante la cuarentena. Capítulo VII

El personal de Viviendas, orgulloso de todos los chicos y chicas:

“Los chicos se sienten alegres… ¡Pero encerrados!”

 

Los Servicios Residenciales de Mater, los únicos que permanecen abiertos, cuentan con varias modalidades. En el primer Capítulo de esta serie hablamos con Carmen Bermejo, compañera de la Residencia que está en Centro Mater. En esta ocasión hemos querido conocer las impresiones de los profesionales y las personas usuarias de las Viviendas Supervisadas.  


Mater cuenta con siete viviendas situadas en Palma y alrededores en las que se alojan un total de 60 chicos y chicas, siempre supervisados por monitores que les guían y ayudan en las tareas de la vida diaria. En el funcionamiento normal de este servicio los monitores y monitoras empiezan por las tardes, cuando los habitantes de los pisos regresan de sus obligaciones: trabajan, asisten al centro ocupacional o al colegio… Y esto, con la cuarentena, ha cambiado por completo. Ahora, como la mayoría de nosotros y nosotras, los chicos y chicas de Viviendas están todo el día en sus casas y durante las mañanas reciben el apoyo de los monitores y monitoras del Centro Ocupacional Isla.

“Nuestra rutina ha cambiado por completo, hemos tenido que inventarnos una nueva estructura”, nos explican los monitores de una de la Vivienda Pla. “Los chicos se sienten alegres… ¡Pero encerrados!”, prosigue. “En varias ocasiones les hemos dado la enhorabuena por cómo están llevando la situación”, añade.

En otra de las casas la situación es similar: “La vida en la vivienda ha cambiado mucho ya que las chicas tenían muchas actividades extraescolares y los fines de semana también hacíamos muchas actividades, antes del confinamiento venían otros compañeros y compañeras de otras viviendas a comer o a hacer alguna fiesta y ahora estamos solas.” La nueva situación les ha llevado a buscarse nuevos planes y actividades: “Hemos hecho comederos para los pajaritos y los hemos colocado en el jardín. También tenemos previsto sembrar más plantas”.

 

“Nuestros chicos estaban acostumbrados a tener unas rutinas muy fijas y unos horarios muy pautados, y de la noche a la mañana esto ha cambiado.” A nadie le resulta fácil cambiar sus costumbres así que en esta otra vivienda lo que han hecho es seguir diferenciando el fin de semana de los días entre semana, que ellos elijan un poco lo que quieren hacer y se sientan cómodos y felices dentro de lo que les ha tocado vivir”.

 

Cada casa, un pequeño taller

Los monitores y monitoras del Servicio Ocupacional no dudaron ni un momento en que debían trasladarse y llevar a cabo su trabajo en un nuevo entorno: las viviendas. Después de los primeros días de adaptación y de conocer las habilidades y preferencias de chicos y chicas podemos concluir que las viviendas se han convertido en pequeñas sucursales de Isla, nuestro Centro Ocupacional.

 

En estos días hemos visto desarrollar talleres de bisutería, de costura, de jardinería, de manualidades…¡Y hasta de peluquería! En la Vivienda Darder los chicos pasaron por el “barbero Toni” quien les cortó el pelo y arregló el peinado.

Además, en su día a día tampoco faltan el ejercicio físico y los ratos de juego y tiempo libre. En todas las viviendas han recibido instrucciones de Toni Verger, el responsable del Club Deportivo, con algunas sugerencias para realizar ejercicio durante el confinamiento. De todas formas, para esto del deporte no hay una fórmula única. En la Vivienda Darder los chicos quieren mantenerse en forma y por las mañanas hacen flexiones y otras tablas de ejercicios. En otra de las viviendas se decantan por el baile, así que buscan vídeos en Youtube y… ¡A mover el esqueleto! Y, en la Vivienda Cecilia han tenido la suerte de recibir las cintas andadoras del centro ocupacional, así que ya no hay excusa para no realizar el paseo diario.

 

 

Hablan los residentes

“Me gustaría que hubiera una cura”, nos cuenta Jose desde el jardín de su Vivienda Pla. “Lo que más echo de menos es a mis monitores y cuidar mis plantas. Me gustaría ya volver a Llubí”, explica este chico, que normalmente desarrolla su trabajo en la finca Ses Oliveres.

Manu Camacho, compañero de casa de Jose, confiesa que ya está un poco cansado: “Llevó encerrado 16 días y tengo ganas de volver a trabajar”, ahora bien, anímicamente se siente contento y bien.

Víctor Canibel explica que la cuarentena la lleva bien: “Aquí encerrados pero bien. Haciendo muchas actividades y haciendo un poco de todo, que me está gustando mucho”. Se siente muy bien pero “con ganas de que se acabe la cuarentena para volver a trabajar”.

 



Marina Amorós comparte su día a día: “Ahora que está pasando esto paso el día en casa, haciendo botes de cristal y otras cosas guays. Suelo llamar a mi madre, hablamos por videollamada, también hablo con mis tíos y vemos películas”.

La madre de Marina, con la que habla por videollamada, es Rosa y comparte piso con varias compañeras en otro de nuestros Servicios Residenciales, el de Apoyo a la Vivienda.

Desde Fundación Tutelar nos han enviado un vídeo en que Rosa es entrevistada por Úrsula, compañera de piso, y le explica que estos días hacen manualidades, juegan, limpian mucho… Y que se siente bien con sus demás compañeras. Úrsula también le pregunta por Marina, su hija, que reside en una de las Viviendas Supervisadas: “hacemos varias videollamadas durante el día, ella me enseña lo que ha hecho y yo también”. También cuenta que tienes ganas de abrazarla y de reír mucho juntas cuando termine todo esto.

 



El desconcierto, la tristeza o la incomprensión también son emociones que transitan los estados de ánimo de los chicos y chicas de viviendas y que se resuelven con las actividades que proponen monitores y monitoras. Los talleres de cocina, las nuevas recetas que preparan y las series y películas que ven juntos están entre sus actividades favoritas. Los abrazos, los paseos, las actividades del fin de semana y hasta… ¡El autocar que antes usaban a diario! son las actividades que más se echan de menos desde las Viviendas.

 

Monitores, pieza clave en el bienestar de los residentes

Todos los monitores y monitoras con los que hemos contactado lo tienen claro: la tranquilidad, la calma y la felicidad son primordiales. Desde una de las viviendas lo han querido expresar así: “Ante una pandemia así en un principio nos sentimos estresadas ante tanta nueva información, sin tener “un manual” de cómo actuar. Pero rápidamente entendimos que teníamos que transmitir alegría y paz para que ellos se sintieran fuertes y tranquilos y actualmente puedo decir que nos sentimos felices, con un buen estado de ánimo, calma y tranquilidad. Y super orgullosas de ver que nuestros chicos se están portando genial”.

En la Vivienda Pla se sienten “realizados, fuertes y llenos de energía” y el equipo del servicio de Apoyo a la Vivienda relata que se sienten “con fuerzas para animar a nuestros chicos y chicas, ¡tenemos que dar ejemplo de motivación!”, explican. El día a día en este servicio también ha cambiado: si antes los monitores simplemente prestaban apoyos puntuales en aspectos económicos o hacer la compra, por poner algunos ejemplos, ahora también (y principalmente) les brindan apoyo emocional y de entretenimiento. “Les mandamos actividades de estimulación cognitiva, vídeos para realizar ejercicio físico, aportamos ideas de entretenimiento, motivamos a que estén activos…”, nos explica el grupo de monitores.

Hogares más fortalecidos

Muchos de los usuarios y monitores llevan ya mucho tiempo compartiendo el mismo techo, otros son más nuevos y los de Ocupacional están ahí provisionalmente… Sea como sea, ahora, usuarios y monitores pasan muchas horas juntos y en todas las viviendas coinciden: “por supuesto que hay discusiones y roces” pero si algo positivo sacan de esta situación es que están fortaleciendo esta familia que hay en cada casa.

“Se ayudan unos a otros, hacen piña, comparten, respetan turnos…”, explican, con admiración desde uno de los hogares. “Todos somos diferentes, pero cada día que pasa aprendemos a convivir con las diferencias de cada uno y eso hace que haya un equilibrio”, nos confiesan desde otra de las viviendas. “En todo momento tenemos el apoyo de las familias y los profesionales de Mater que constantemente nos llaman y nos hacen subir los ánimos!! SON UNA GRAN FUENTE DE ENERGIA PARA TODOS”, concluyen.

En este capítulo han participado:

* Marian Palacios, Lorena Pico, Yovana Alou, Laura Robles, Gerard Mirabet, Biel Domenec, Brahim El Manouchi, Víctor Canibel, Manuel Camacho, David Jiménez, José Julio Fajardo, José Joaquín Salguero, Antonio Vega, Aída del Mar. * Paquita Lillo, M. Ángeles Lizana, Rebecca Castillo, Marisol Torres, Baltasar Bosch, Xisca Ferrer, María Casesnoves, Xisco Martínez, Daniel Galiano, Sergio Prieto, J. Alberto Bevia, Jaime Prats, Isabel Navas, Encarna Barrado, Loles Alcalde, Juan González * Anabel, Jessi, Mar, Elo, Marga, Marina, Estela, Carol, Encarna, Nuria, Angeles, Isabel * Alba Carrasco, Toni Millanes, Magda Taltavull, Andrés, José María, Miguel, Úrsula, Rosa, Ana, Inma G., Emilia, Pep, Socorro, Tomeu, Patricia, Barbara, Susana, Juana, Joan Toni e Inma N.

¡Muchas gracias a todos y todas!